Las Piramides

Egipto atrapa a todo aquél que intenta indagar un poco en su historia, una cultura que se desarrolló en un entorno duro y que consiguió crear una sociedad increíblemente avanzada, tanto en medicina, arte, escultura, ingeniería y sobre todo arquitectura. Hay tanto para hablar de Egipto, que hoy nos vamos a centrar en su arquitectura funeraria, las Pirámides de Egipto. Conoceremos, para qué servían, quién las ordenó construir, cómo se construyeron, etc. Comencemos con estas maravillosas construcciones que llegaron a su máxima expresión con la culminación de las pirámides de Giza. No en vano, es la única de las siete maravillas del mundo antiguo que ha perdurado en el tiempo, recordándonos constantemente que el hombre es el único animal capaz de superarse así mismo. Nos tenemos que remontar 3000 años a.C., para conocer el inicio de la historia de Egipto. A lo largo de las riberas del río Nilo, existían una serie de asentamientos que fueron prosperando en la misma medida que sus utensilios se hacían más precisos y efectivos, ya no se dedicaban solo a la recolección de grano, ahora cazaban, exploraban la minería, y mejoraba la seguridad del asentamiento. Es en este momento en el que podemos hablar de un nuevo periodo, el inicio del Antiguo Egipto, y es en esta época en la que tenemos que situar cronológicamente, la creación de la Necrópolis de Guiza. Este periodo se inicia bajo la Dinastía III, la capital se estableció en Memfis, y es esta dinastía, bajo el mandato del Faraón Dyeser, donde los egipcios comienzan a erigir esas maravillosas y colosales construcciones llamadas Pirámides. No se pueden entender las pirámides, sin conocer sus creencias, ya que ambas están relacionadas. Los egipcios creían en la vida después de la muerte, para lo que toda su vida se dedicaban a prepararse para la llegada de ese momento. El libro de los muertos, es una prueba de ello, una guía de como se debe preparar el cuerpo y el alma para ese transcendental momento. Tras la muerte, el espíritu o Ka, éste se dividía en dos, el Ba o alma y el Akh o espíritu. De las dos partes, el Ba acompañaba al difunto en su tumba, podía moverse a su antojo, mientras que el Akh, era eviado directamente al inframundo de Osiris, quien se encargaría de juzgar el espíritu del muerto. Para saber que vida había vivido Anubis depositaba el corazón del fallecido en un lado de una balanza, al otro extremo, Ma’at (diosa de la verdad y la justica), depositaba la pluma de la verdad. Si la balanza no se mantenía en equilibrio, el difunto sufriría eternamente una infinidad de castigos, pero si por el contrario la balanza se equilibraba, significaba que era merecedor de vivir en el gran reino, junto con otras almas buenas y con los dioses en paz y armonía, eternamente. Aquí es donde nace la necesidad de crear una construcción duradera, eterna, ya que el alma del difunto vivirá eternamente. También necesitará todo lo que tenía en este mundo, puesto que la creencia de los antiguos egipcios era que los difuntos podría llevar una vida en el gran reino igual que la que pudiera llevar cuando estaban vivos. Motivo por el cual, en los enterramientos se introducían muebles, joyas, ajuares, alimentos y entretenimientos o juegos. Durante este periodo solo el Faraón era el único que tenía posibilidad de una vida más allá. Por ese motivo sus construcciones son tan colosales. En épocas posteriores, todo el pueblo podía llegar a vivir una vida eterna si su corazón pasaba la prueba de la balanza, lo que hizo florecer gran cantidad de tumbas, pero obviamente la diferencia tanto en construcción, tamaño y contenido, nada tenían que ver. En un principio se pensó que estas construcciones eran ejecutadas por esclavos, pero las últimas investigaciones, ha aseverado que para la construcción de las pirámides, se contrataba a campesinos asalariados, cuando sus labores en el campo habían finalizado, éstos se trasladaban a las ciudades para trabajar en las grandes construcciones. Estos campesinos recibían una paga que se componía de sal, trigo y cebada. El primer arquitecto del que se tiene conocimiento fue Imhotep, fue el responsable del diseño de la primera pirámide escalonada y la más antigua, localizada en Sakkara, fue un encargo del faraón Djoser, aproximadamente en el año 2750 a.C. Las técnicas se fueron mejorando y ya en la III dinastía, aparecen las primeras pirámides, todavía no estaban muy desarrolladas, en su técnica, y su diseño era escalonada, por lo que recibió el nombre de pirámide escalonada. Las pirámides escalonadas se construían en piedra, su construcción se basaba en la mastaba, ya que realmente se trataba de seis mastabas, una encima de otra y revestida de piedra caliza y blanca pulida, lo que tendría que ser visible desde largas distancias. Cerca del Cairo, se extiende una llanura llamada Gizeh, en esta llanura se encuentra el complejo funerario más importante de la historia. Se trata de un conjunto de pirámides, entre las que se encuentra la más grande de todas ellas la Pirámide de Keops, cuyas dimensiones son de 146 m de altura y 230 m de ancho. Las pirámides con el paso de los siglos han sufrido importantes deterioro, saqueos, etc. La pirámide de Keops, construida a base de grandes bloques de pesado granito, bloques de 1 m de altura perfectamente ensamblados, sin argamasa, simplemente tan bien construidas que es imposible introducir la hoja de una navaja entre sus bloques. La pirámides encierran un fuerte simbolismo ya que el máximo símbolo religioso en el Antiguo Egipto era Ra. Ra no era un dios cualquiera o menor, se trataba del dios del Sol, por lo tanto tenía que estar en lo más alto. Los egipcios pensaban que Ra llegaba a la tierra a través de los lados de la pirámide, para extenderse por toda la tierra de Egipto. Las pirámides de Giza o Gizeh son la única de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que han sobrevivido.
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