Alimentando el cerebro

El buen funcionamiento del cerebro depende de una alimentación adecuada. Se recomienda incluir en la dieta alimentos que contengan los siguientes nutrientes.

Omega 3: Es un ácido graso muy importante porque mantiene en buen estado las neuronas, mejora la memoria y la concentración, además de ayudar a controlar el estado ánimo. Se encuentra en: aceites de canola, soya, oliva, linaza y germen de trigo. También en nueces, almendras y pescados grasos como el salmón, la sardina y el atún.

Zinc: Ayuda a regular la comunicación entre las neuronas. Se encuentra en: pescado, carne de cerdo, cereales integrales y nueces.

Triptófano: Este aminoácido esencial estimula la producción de serotonina, un neurotransmisor que regula el estado de ánimo. O sea, cuando los  niveles de serotonina están bajos se puede sentir tristeza y sin ganas de hacer nada. Se encuentra en: frijoles, cereales integrales, lentejas, huevo, semillas de girasol, soya, pescado, pavo, nueces, almendras, avellanas, cacahuates, plátano y lácteos.

Magnesio: Está comprobado que la falta de este mineral provoca cansancio, depresión, ansiedad, mal humor e insomnio, pues interviene en el funcionamiento del sistema nervioso central. Se encuentra en: cereales integrales, frutos secos, nueces, almendras, avellanas, chocolate oscuro. Y en menor cantidad, en pescados grasos, espinacas, lácteos, verduras y frutas.

Vitaminas del complejo B: Reducen el estrés y la ansiedad, y mejoran la agilidad mental. Se encuentran en: vegetales de hoja verde, cereales integrales, nueces, huevo, pollo e hígado.

Hierro: Influye en el transporte del oxígeno de las células, claro, incluyendo las neuronas. Se encuentra en: carnes rojas, verduras de hoja verde y frutos secos.

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